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PRINTEAR ARTICULO Artículo "A su disposición, señora"


A SU DISPOSICIÓN, SEÑORA

Pia Bruun
Periodista y locutora
Miembro del Comité Ejecutivo de
'Alternativa Mijeña y Los Verdes'


Las ferias y fiestas locales son una ventanilla de las costumbres y tradiciones de la sociedad local, pero también son puntos de contactos, días de alegría y mucha diversión. Nosotros, que venimos de fuera, admiramos ese talento natural que tienen –o que por lo menos han tenido hasta ahora– nuestros vecinos los andaluces para llevar a cabo sus fiestas y festivos en paz y armonía.

Por consiguiente, (casi) sólo hubo un entusiasmo exuberante cuando nuestros vecinos de Fuengirola –gracias a un acuerdo entre los dos alcaldes populares– por primera vez desde hace varios años pudieron celebrar su romería en el campo, aunque no fuera su campo.

- “Por fin se ha podido celebrar la romería de Fuengirola en el campo, donde siempre ha sido”, aplaudieron los medios locales (a pesar de que eso no es cierto), pero incluso a nosotros, los comunicadores, la memoria nos puede fallar.

Desde los años cuarenta, cuando se introdujo la romería en los actos programados de la Feria de Fuengirola, los fuengiroleños iniciaron la costumbre de hacer una "gira campestre", es decir de marcharse a comer al campo. El lugar elegido fue el Castillo y en años sucesivos, el espacio escogido fue la alameda del río hasta que la desembocadura del río se transformó en una zona urbana, y los regidores del pueblo tuvieron que buscarse otras alternativas.

Pero no quedaba ninguna alternativa, porque los 14 km2, con lo que cuenta el pequeño municipio vecino, ya se había tapado de cemento, asfalto y edificaciones.
Hasta 2004 –cuando un desacuerdo con el ex-alcalde socialista de Mijas puso fin a esa práctica– la romería de Fuengirola se celebraba en el municipio de Mijas.

Posteriormente se mudó al recinto ferial en pleno centro de cuidad, y a partir de ese momento Fuengirola perdió su famosa romería –a pesar de que había sido una de las más importantes en la provincia de Málaga.

Entendemos perfectamente la euforia entre los habitantes y las hermandades de la ciudad cuando un acuerdo entre los dos municipios de nuevo ha permitido a los fuengiroleños sacar sus carrozas, caretas, bestias y vestidos del olvido para volver a celebrar una fiesta local bajo la sombra de los árboles –aunque fueran del municipio vecino.

La alcaldesa popular de Fuengirola sí sabe nadar y guardar la ropa.

Primero tapa todo el municipio con cemento y ladrillos (lo que debe haber generado ciertos ingresos para algunos), y luego pasa la factura al municipio vecino.
Pero, ¿qué pasa si ahora nuestros regidores de Mijas también siguen dejándose llevar por la cultura de cemento? ¿Pasamos la romería al municipio de Coín o quizás a Alhaurín el Grande?

La venta de un bloque de pisos genera un ingreso a corto plazo, pero no da ninguna garantía de riqueza, trabajo o calidad de vida a largo plazo, y después de 30 años de auge en la construcción nos encontramos hoy en medio de la mayor crisis económica y moral nunca vista.

Como dijeron nuestros vecinos fuengiroleños cuando sacaron a su patrona al aire libre: “¡qué alegría poder volver al campo!”

Esperemos que podamos aprender de los errores del pasado antes de que sea demasiado tarde.

12 October 2011 11:31 AM